Este fenómeno plantea un nuevo debate acerca de la forma en la que reflejamos la capital y su heterogeneidad.

Hoy en día, basta con abrir nuestras redes sociales para encontrarnos decenas de veces la misma foto acompañada de una frase motivadora y alegre. Hemos llegado al punto de hacer una cola de veinte minutos, pagar cinco euros por un refresco y tirarnos otro rato largo, para buscar el ángulo y la imagen perfecta que luego subiremos a Instagram o a Facebook.
La pasarela de cristal del Hotel Riu en Plaza España, la azotea del Círculo de Bellas Artes, las terrazas de la Plaza Mayor o incluso las de la Cibeles, son claros ejemplos de lugares de nuestra ciudad que se han convertido en atracciones turísticas atractivas para “posturetas” que buscan las alturas con el objetivo de idealizar los paisajes. Sin embargo, estas fotografías homogéneas y previsibles, no reflejan realmente la realidad de las calles, que es donde reside la esencia de Madrid.
Alberto García-Alix es un famoso fotógrafo español reconocido a nivel internacional que alberga innumerables éxitos gracias a su trabajo y su arte para plasmar las ciudades. Madrid y su Movida Madrileña fueron uno de sus temas más recurrentes

Capturar un instante en alguna taberna por La Latina o hacer una foto a una pareja paseando por el Retiro permiten reflejar a la perfección esa esencia, sin necesidad de subirse a una azotea de ochenta metros de altura. Por ello, Madrid siempre debe ser contada desde su interior y no desde arriba
