Las nuevas herramientas se acercan al límite de lo real y abren el debate sobre los derechos de autor y sobre qué puede considerarse fotografía.

La fotografía es uno de los sectores afectados por la fuerza transformadora de la IA. En un arte históricamente manual, esta herramienta ha pasado de ser una ayuda menor a ser capaz de crear imágenes por sí misma.
En la actualidad podemos ver imágenes de la Gran Vía, Madrid Río o la Castellana y no saber con certeza su veracidad, no saber ni siquiera si han sido tomadas por una persona ‘de carne y hueso’. Esta incertidumbre genera un gran debate en el sector, ¿qué es fotografía?
Parece una pregunta banal, pero pone en jaque a todo el sector. A pesar de que es indudable que la figura del fotógrafo va a perdurar las próximas décadas, su rol va a cambiar. Ya lo estamos viendo en la postproducción y edición de las mismas, con programas como Adobe Photoshop o Topaz Photo AI, quienes son la mano derecha de muchos artistas, pero donde la mente pensante y el protagonista sigue siendo el camarógrafo.
El problema aparece con la ‘generación artificial de imágenes’, ya que la figura del fotógrafo puede llegar a desaparecer. Grandes maestros como Alfonso Sánchez García, Marisa Flórez o Francesc Catalá-Roca que han dedicado parte de su vida a representar Madrid desde diferentes perspectivas y épocas pueden ser sustituidos por una simple máquina.
Pero no todo es tan catastrófico, ya que una máquina como la IA puede representar una imagen de un lugar de Madrid, pero nunca podrá suplir la visión, perspectiva o narrativa que le quiera dar un autor, esas capacidades solo las tiene un humano.
Aun así, este peligro avanza hacia la estandarización estética y la uniformidad visual, acabando, en parte, con la creatividad personal y sobre todo con los derechos que reconocen a cada autor, planteando dudas sobre el dueño real de las mismas, cometiendo graves perjuicios económicos, éticos y culturales y arrebatando obras ‘de carne y hueso’ sin recompensa alguna.
Por lo que una ‘fotografía’ generada con IA nunca podría considerarse como tal, a pesar de ello esta herramienta brinda facilidades en procesos de postproducción. Aquí está el problema, encontrar el límite, algo que no es nada sencillo.
